¿Soñador o Visionario? ¿Cuál eres? ¿Deberías Cambiar?



Hoy quiero aclarar algo. Hemos hablado sobre la visión y su importancia en el liderazgo. Sin embargo, me doy cuenta de que muchas personas confunden ser soñador con ser un visionario.

Es un error honesto. De hecho esto ha sido uno de mis luchas. Nací siendo un soñador despierto. Cuando era niño, alternaba los sueños de jugar fútbol con Diego Maradona y ser tan famoso como Luis Miguel. Afortunadamente, mi trayectoria profesional me ha convertido en un visionario.


Muchos líderes se engañan a sí mismos en este punto. El hecho de que tengan ideas geniales y sueños o fantasías sobre lo que ellos o su empresa podrían hacer , les hace pensar que han entendido bien lo que es la visión. Pero a menudo ese no es el caso.


Porque un sueño y una visión no son lo mismo.


Por ejemplo. Un sueño o una fantasía, si quieres, seria yo pensar que podría convertirme en un cantante de ópera ... El tema es... si me pasara el resto de mi vida entrenando y practicando cada hora del del día ... no lo lograré. Simplemente no tengo el potencial en bruto. Es solo un sueño ... y solo para que sepan, no es un verdadero sueño mío. Un verdadero sueño mío sería ser tan bueno en el fútbol como Messi ... lo cual es igualmente irreal. ¡Ni siquiera puedo recordar quién está en mi equipo la mayoría del tiempo!

Pero por muy poco probable que sea, la mayoría de nosotros tenemos un pequeño sueño como éste escondido. Cuando las cosas se ponen difíciles en el trabajo, nos sentamos y nos imaginamos la fantasía que creamos de nosotros mismos: la carrera profesional que estamos seguros de que algún día se hará realidad.


Un sueño es algo que usas para escaparte de tu situación actual. Es un mecanismo de defensa que utilizamos para escapar de nuestros sentimientos feos. Estos sueños nos dan golpes de dopamina que pueden adormecer el dolor de la realidad. De repente, el escritorio y el café frío no parecen tan malos ... Desafortunadamente, el viaje del sueño no dura mucho y te termina perjudicando. Perdemos valiosa energía y tiempo que podríamos haber invertido en una visión accionable que hace realidad nuestros deseos.


Ya creo que queda claro. Pasar todo el día en el trabajo soñando no es útil. Tampoco está intentando motivar a tu gente tirando imposibilidades. Lo que necesitas es una visión.

Un mundo de sueños nos desanima y crea un triste anhelo. Las visiones nos animan y nos llaman a la acción.


Una visión es una imagen clara de lo que queremos ser mañana que nos inspire a tomar acción hoy. No es ficción. Es algo que realmente podría suceder, con la dedicación correcta.

Los soñadores son como personas que se aferran a la cuerda de un globo aerostático. Muchas vistas increíbles, pero no hay pies en el suelo para actuar en cualquier dirección.

Un visionario es como un hombre en la cima de una montaña. La vista es igualmente increíble y el viaje aún está por realizarse. Pero con los pies firmemente plantados en el suelo, los pasos a seguir son claros, concretos y alcanzables.


He tenido a innumerables personas que me han dicho que su jefe entra y arroja expectativas poco realistas sobre dónde quieren al equipo para finales de año. Y es desmoralizante. Es establecer una expectativa fantasiosa en lugar de una visión. Es un error clásico de liderazgo que es fácil de resolver.



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